Señor Tejón

Recuerdos que estoy teniendo dentro de treinta años.

01/05/12

Contra las revelaciones.


he soñado con una pirámide. como en el hotel California, en la pirámide, se podía entrar pero no salir. una vez dentro, todo el mundo deseaba subir al cénit, para hacerlo debían pasar una serie de pruebas misteriosas, pesadillescas. todos querían subir porque en los niveles más bajos de la pirámide se pasaba muy mal, había un ambiente mezcla de miseria moral y amenaza de castigo físico. subir era complejo, prácticamente imposible, y cada nivel ascendido era igual al anterior. la gente de mi alrededor no había salido nunca de los niveles más bajos y no hacían más que añorar esas zonas cercanas a la punta. todo me parecía absurdo, yo sabía que más arriba todos los niveles eran iguales, que no merecía la pena subir. aquello que nos amenazaba desde abajo, el diablo, el macho cabrío antropomorfo, era el mismo ser que regía la Torre. el reto, entonces, no era seguir subiendo, si no enfrentarse a su mirada. yo lo intentaba, en una imagen como una viñeta de cómic: los dos sentados frente a frente, sentados en la postura del loto sobre plataformas circulares que surgían de las aguas. su rostro era demasiado aterrador, pero en el duelo llegaba a ver por un resquicio de mi pánico el misterio en toda su plenitud: ese monstruo que tira de nosotros desde arriba, que nos empuja desde abajo, no existe; precisamente es lo único que no existe, es algo así como la muerte, a la que no nos podemos enfrentar desde nuestra existencia precisamente porque es opuesta a ella. y esa nada con careta de cabra es lo que nos lleva a construir la pirámide, con todos sus pisos, con todos sus recovecos; la fortaleza donde nos protegemos y nos encerramos a nosotros mismos; y los unos a los otros. 

El sueño me recuerda a esa historia que tanto me gusta sobre la Academia de Atenas, cuando estando Platón de viaje, los disidentes de las enseñanzas del maestro (entre los que se encontraba Aristóteles), empezaron a debatir la autenticidad del mito cósmico del Timeo. Decían que el escrito de Platón no era más que una superchería, que nada tenía que ver con la verdad física; que era falso. Los partidarios del Maestro se defendían argumentando que la explicación que el Timeo proponía era un mito, y como tal era cierto de una manera metafórica. A su vuelta, Platón resolvió el entuerto de la siguiente forma: ni unos ni otros estaban en lo cierto: el Timeo era efectivamente un mito, pero no por ello dejaba de ser verdadero de una manera absoluta, tan absoluta como cualquier cuestión comprobada físicamente. Yo de esta historia saco la moraleja de que en realidad todo conocimiento, toda estructura, por muy científica y contrastada que esté, no es más que una construcción humana: toda idea está hecha de lenguaje, y el lenguaje es humano. El lenguaje son las piedras con las que levantamos la pirámide, y no sólo es cierto; es lo único que puede ser cierto, pero sólo mientras nosotros le dotemos de veracidad con nuestra fe en él.

Este sueño que he tenido de la pirámide lo interpreto yo como un rechazo a la gnosis. La gnosis es ese conocimiento mistérico y sagrado, que algunos sistemas religiosos toman como principio fundamental. La gnosis es esa revelación, que sólo es transmitida a los iniciados en una doctrina y gracias a la cual uno consigue elevarse a una suerte de nivel espiritual superior. La gnosis es una mentira nociva: no hay secreto en las palabras más allá de su significado evidente y de su condición de herramienta de relación entre los hombres. Sí hay misterio: fuera de nuestro pequeño círculo humano de palabras, símbolos, afectos y percepciones sensoriales, todo lo es. Pero su condición misteriosa, no puede ser profanada por ningún conocimiento secreto, por ningún lenguaje. La creencia en lo arcano nos esclaviza. Por dura que sea la realidad humana: perecedera, endeble, maleable; enfrentarnos a su verdadera naturaleza es lo único que nos hace más fuertes y más libres. La verdad es evidente, somos nosotros los que la hacemos compleja por el temor a enfrentarnos a sus muros de piedra. 

Vivimos en una época atragantada de gnosticismo. Los científicos cuánticos nos aturden con sus demostraciones de imposibilidades que pretenden revelar los más grandes misterios del cosmos. Millones de conspiranoicos se intercambian revelaciones terribles sobre planes secretos que los poderosos traman contra la masa (algo estúpido en una sociedad que se define precisamente por la falta de vergüenza de los explotadores a la hora de esconder sus intenciones). Pedantes posmodernos posestructuralistas nos aturden con incomprensible palabrería (como la de este texto, por otro lado), asegurando que para desentrañar los complejísimos misterios sociales y humanos que abordan, es necesario estar iniciado en su jerga neo-académica. Críticos e historiadores del arte desprecian la función decorativa más evidente de las obras, e insisten en que su verdadero valor reside en las interpretaciones iconográficas, históricas o sociológicas que ellos amablemente y por un módico precio están dispuestos a mostrarnos a aquellas mentes simples que no vemos más allá de lo “bonito”. Todos estos, y muchos otros, se empeñan en ser los poseedores de un secreto, de una clave, que sólo compartirán con los iniciados en su causa…

Tal vez los más peligrosos de los sacerdotes gnósticos actuales sean aquellos que guardan los “misterios de los mercados”. Sólo ellos conocen los secretos que rigen las fluctuaciones de la bolsa: son los augures que con sus presagios dan legitimidad cósmica (o “científica”, que viene a ser lo mismo) al orden social establecido. 

Toda esta basura mistérica sólo nos hace más cobardes, nos aturde y nos esclaviza. No hay que entrar en el juego de querer subir niveles de la pirámide, la sabiduría es algo extrañamente orgánico que no entiende de jerarquías ni de academias. El mundo es mucho menos misterioso de lo que insistimos en creer, y no debemos olvidar evidencias como el hecho de que si hay suficiente riqueza para asegurar una vida digna para todos, no hay misterio arcano que justifique el hecho de que tantos estén condenados a la miseria. No se puede vivir sin cierta fe en las palabras y en las estructuras que arman la sociedad y que nos permiten relacionarnos y vivir, pero esas mismas estructuras son maleables, podemos cambiarlas con esfuerzo y trabajo. Es mucho más fácil pensar que existe un secreto que da sentido a toda esta incoherencia, pero no es así, toda esta incoherencia en la que vivimos, nuestro mundo, es tan estúpido y mezquino como parece, y en nosotros recae el trabajo de enderezar nuestras vidas y nuestro entorno, para que sean un poco más claros y justos.

Mi sueño de la pirámide no esconde una analogía arcana sobre el camino ascensional al que el conocimiento nos dirige. Más bien manifiesta mi pánico a reconocer que los muros de la prisión son una ilusión, que este orden social que se desmorona a mi alrededor es sólo una convención que debemos cambiar, pero dentro de la cual estamos aun demasiado encerrados para atrevernos a revelarnos contra sus falsos misterios. Mi sueño me está recordando el pánico que me produce la libertad a la que estoy condenado. Libertad que deberíamos ejercer, primero de todo, para matar al dinero, ese mito mistérico que ha crecido como un cáncer, y que hoy tenemos la obligación de desterrar, igual que Nietzsche en su momento mató a Dios señalando la terrible verdad de su no existencia.

La serie (muy gnóstica) Expediente X rezaba el sugerente lema: “la verdad está ahí fuera”. La verdad no sólo está ahí fuera, está delante de nuestras propias narices, esperando a que nosotros nos atrevamos a enfrentarla. Pero Nietzsche acabó loco, y a mi generación nos aterra la mirada del chivo.

Feliz primero de Mayo; brindo por el ansia de derribar todos esos misterios que pretenden justificar lo absurdo, lo estúpido y lo injusto.

 

27/04/12

¿y si...?


¿y si la principal responsabilidad de lo mucho que nos están jodiendo fuese nuestra?

¿acaso no sabíamos desde hace mucho que la inmensa mayoría de la gente que ostenta un poder sobre los demás, no son hermanitas de la caridad si no personajes ambiciosos que buscan tener más a costa de los demás? yo lo sabía desde niño...

¿y si se nos ha olvidado que el estado en absoluto somos todos y que todos los beneficios sociales de los que disfrutábamos no habían caído del cielo, si no que nos los concedían porque tenían miedo de nuestra respuesta social?

¿y si en realidad todos sabemos que si nos tratan mejor que en la edad media no es porque los poderosos de ahora sean más buenos sino porque, con sus más y sus menos, las clases trabajadoras han conseguido una serie de derechos en el pasado, mayormente luchándolos a sangre y fuego?

¿y si en realidad todos sabemos en algún lugar de nuestras cabezas, que aquello que hoy nos quitan, aquello que tanto trabajo había costado ganar, nos los quitan porque les estamos dejando quitárnoslo?

¿y si todo ese torrente inútil de denuncia de injusticias evidentes (del que participo) no esconde la vergüenza de nuestra falta de coraje para exponernos al sufrimiento que implicaría la lucha por recuperar lo que nos están quitando?

¿y si estamos cometiendo un error al buscar en el Otro las causas de lo que está pasando cuando en realidad la causa está en nosotros y la solución están en nosotros, porque si esperamos a que los que gobiernan vean la luz y se vuelvan bondadosos vamos bastante de culo?

¿y si realmente estamos condenados a ser libres y por eso hay pocas escusas válidas para dejarse esclavizar?

¿y si lo que cambia es la dureza de los palos, pero es en uno mismo en donde siempre reside la capacidad de revelarse contra los mismos?

¿y si, aunque no tiene sentido sentirse culpable por lo que nos pasa porque no es culpa nuestra, si debería llegar el momento de que nos sintiésemos responsables de nuestra situación, el momento de que dejásemos de intentar delegar gran parte de las responsabilidades de nuestra vida en una gente que siempre hemos sabido que eran unos explotadores?

con tanta mierda lloviendo, uno se pone a pensar...

11/04/12

¿Qué nos pasa?

¿Qué nos pasa?


es muy difícil ser uno de nosotros, cargados de torpezas y de heridas en cada una de las palabras y de las imágenes hechas fantasmas en nuestras cabezas


todos los días nos arrastramos, con tanta miseria que despierta ternura, y, al mismo tiempo, de todos los animales, esos seres más simpáticos que nosotros, somos los únicos que caminamos de pie…


la mayor parte del tiempo, nuestros corazones parpadean llenos de sed de venganza, venganza contra todo por habernos hecho pecadores


venganza: sobre todo contra nosotros; nos castigamos haciendo cosas que no queremos hacer, a veces, demasiado a menudo, obligando a los demás a hacer cosas que no desean… extraña matemática de la humillación en la que nunca acaban de salir las cuentas…


destruimos, ignoramos, escupimos sobre la sencillez. Adoramos la rigidez, la pureza, la frialdad y la ausencia de mancha de la muerte como única salvación. Salvación vacía, como el espectro que vive en un billete.


Y sin embargo, a veces…




It's up in the morning and on the downs
Little white clouds like gambolling lambs
And I am breathless over you
And the red-breasted robin beats his wings
His throat it trembles when he sings
For he is helpless before you
The happy hooded bluebells bow
And bend their heads all a-down
Heavied by the early morning dew
At the whispering stream, at the bubbling brook
The fishes leap up to take a look
For they are breathless over you
Still your hands
And still your heart
For still your face comes shining through
And all the morning glows anew
Still your mind
Still your soul
For still, the fare of love is true
And I am breathless without you
The wind circles among the trees
And it bangs about the new-made leaves
For it is breathless without you
The fox chases the rabbit round
The rabbit hides beneath the ground
For he is defenceless without you
The sky of daytime dies away
And all the earthly things they stop to play
For we are all breathless without you
I listen to my juddering bones
The blood in my veins and the wind in my lungs
And I am breathless without you
Still your hands
And still your heart
For still your face comes shining through
And all the morning glows anew
Still your soul
Still your mind
Still, the fire of love is true
And I am breathless without you


19/03/12

Todo es susceptible de ser bello.

Lo bello es un concepto con matiz negativo; pero negativo en un sentido plástico: como el negativo de una foto, de una sombra, de una silueta o de un recorte.

Todo puede ser bello, pero no todo puede serlo a un tiempo. Sentir la belleza supone realizar una elección. Tomar una porción, de alguna manera despreciar la belleza de todo lo demás. Aquello que es descubierto como bello, es elejido, es especial por haber sido elejido, por poco más. Misteriosa es la capacidad de determinadas cosas de tener mayor propensión a resultarles bellas a más gente...

En esa elección queda todo. Que cosa tan endeble. Como enamorarse, desde que sucede, lo único que puede pasar es que se vaya perdiendo. Convirtiéndose en otras cosas, en ocasiones para nada peores.

Y la memoria, la gran retenedora, podría parecer una enemiga acérrima de algo tan fugaz. Pero no lo es, es su secreta aliada; misteriosa amornía de contrarios.

A veces incluso se confunden la memoria y la belleza, siendo cosas tan distintas. Pero si la intenligencia humana tiene un vicio, ese es el de malentender las cosas más evidentes...

La confusión de la belleza y la memoria se llama melancolía. Una emoción estúpida, pero muy elocuente en lo que respecta a la avería intrínseca de la naturaleza humana.

La estupidez de la melancolía confunde avería con pecado... pero poca culpa tenemos de ser tan miserables. Con lo mal que estamos hechos, bastante es que nos levantemos y sigamos cada mañana.

Incluso, a veces, nos quedan fuerzas para fijarnos de verdad en algo, para descubrir su belleza.

Eso es todo.

10/02/12

Otro post.




a nadie se le ocurrió poner nombre al vacío interior

tal vez, afortunadamente.

agujero liberador, centro de una diana que no se puede ver

se parece a lluvia cayendo

la luz gris de las nubes cubre todo con un mantel

nos deja abrir los ojos.


a veces la sabiduría, que no el saber,

tiene como un regusto de pulcritud asesina

arrolladora.


anhelamos una claridad abrasadora

una luz que nos deje al fin,

sin aliento, incapaces ya de agotarnos.


una cierta calidez,

que también brilla, pero en otro tono,

se genera entre las manos

cuando las colocamos, una sobre la otra, formando una cavidad.

allí dentro, al mismo tiempo,

tampoco hay nada y hay algo,

la ilusión de una existencia.

una forma de describir el amar.


una maratón demasiado poblada

contra una meta horizontal

sin llegar, pero cada día más.


las palabras, que están lejos, nos acercan

con su superficie dorada

no como la del oro, sino como la del pollo o las manzanas al salir del horno.

las imágenes; claras; y más aun, las canciones, y más aun, la música, y más aun, la parca.

y la música, a pesar de todo, tiene ritmo

nuestro ritmo, entre las manos,

pero no fuera, nunca fuera

y aun así

cobardes o bravos. seguimos


02/02/12

La educación artística son manualidades.

Os dejo un enlace a google docs con un texto largo. ¡Bien! ¡Aun más aburrido que mis posts habituales!

Espero que lo soportéis...

Cita del texto: Si algo han aprendido al fin los poderosos es que el silencio es peligroso. Mientras no paremos de hablar, no podremos tomarnos el tiempo de reposo que se necesita para tener perspectiva y elaborar un discurso crítico. La libertad de expresión queda así controlada por medio de su exceso.

Plata y oro.

02/01/12

Miedo y esperanza.

Una de mis citas preferidas es esa de Séneca en una carta a Lucilo, en la que le recuerda que ha de tratar bien a sus esclavos, porque todos somos esclavos de alguna cosa; algunos de una persona amada, otros de un vicio, todos del miedo todos de la esperanza.

Esos dos esclavistas de todas las personas; el miedo y la esperanza, son a menudo utilizados por los que tienen más para controlar a los que tienen menos. En los tiempos de bonanza de una civilización, la esperanza suele tomar protagonismo, se fomenta en la gente el deseo de conseguir nuevas metas, mejoras para sus vidas, a menudo, eso sí, acosta de la desgracia de otros...
Cuando al discurso de una estructura de poder establecida se le acaban las respuestas, cuando se encuentra vacía y derrumbándose, sólo le queda acudir al miedo para controlar a aquellos que tiene sometidos. Miedo a perder lo que se tiene, a menudo lo poco que se tiene.

Yo, hoy, tengo miedo. No sé cómo voy a ganar algo de dinero para mantenerme el mes que viene, vivo desde hace tiempo con esa angustia. Me es inevitable sentir vértigo, pánico, pero intento controlarlo porque aquellos que se hunden por completo en el miedo son esclavos absolutos. El miedo, además, no es lúcido, su razón anuncia que todo irá a peor, que la maquinaria del opresor es invencible; algo que puede parecer evidente, pero que es falso. Tal vez no podamos cambiar la naturaleza humana y no lleguemos a alcanzar un ideal de justicia social, pero este mundo en el que vivimos va a cambiar, y puede cambiar a mejor.

Así que basta ya discursos cargados de miedo, vacíos de esperanza. Basta ya de pedir, desde voces que supuestamente representan a la izquierda, medidas reaccionarias que consoliden un sistema democrático representativo que no sólo es incapaz de combatir el desastre de la fase actual del capitalismo sino que está intimamente vinculado a ella. Yo no quiero un perfeccionamiento del sistema, el sistema ya se está perfeccionando, no cesa de hacerlo, por eso aumentan cada vez más las diferencias de clase. Yo no quiero una reforma de la ley electoral. Yo no quiero un trabajo asalariado para todos.

Gran parte de las medidas propuestas desde el movimiento 15-M están profundamente pervertidas por el miedo y sólo aspiran a mantener el status pequeño burgués de sus integrantes. Eso no sólo es mezquino, también es inútil. Se responde a la presión del sistema rogando que se modere el castigo, pero sin rebelarse realmente contra el castigador. El capitalismo actual mata a billones de hambre, destruye a especies y ecosistemas, esclaviza a la mayoría de la población del mundo, una reacción moderada y tímida no es suficiente. Pienso que el 15-M ha tenido un efecto positivo psicológico para muchos, pero sólo puede ser un precedente de algo más. Sus respuestas no bastan, los delitos que denuncia son demasiado graves.

Una respuesta al sistema sólo puede ser ilegal. "Ningún ser humano es ilegal", se grita en las manifestaciones. He aquí el error. Yo soy ilegal, la inmensa mayoría somos ilegales, la legalidad no es lo mismo que la moralidad. Lo legal no mide el bien y el mal, mide lo que es conveniente o inconveniente para el orden impuesto desde las estructuras de poder. Cuando desde los supuestos movimientos de izquierda contemporáneos se insiste en la no utilización de la violencia, se está en realidad llamando a no quebrantar de forma radical los límites de la legalidad. Tras el "no" a la violencia se esconde el miedo a cambiar verdaderamente el mundo.

No creo que la violencia directa pueda tener una utilidad revolucionaria significativa en el momento preciso actual. Pero ¿si no fuese así? Incluso la ley perversa actual ampara al que mata en defensa de su propia vida, o al que mata a quien pone en peligro a sus personas más cercanas. Si estuviera en nuestra mano el evitar por medio de la violencia, los terribles desastres que ocurren a nuestro alrededor ¿no deberíamos ejercer esa violencia? ¿No tenemos, de hecho, la obligación moral de quebrantar cualquier ley escrita con la complicidad de aquellos que nos oprimen, de aquellos que esclavizan, humillan, torturan y matan a la mayoría, cada día, sí esa transgresión puede ayudarnos a combatir esa misma opresión?

Debemos superar el miedo a la incertidumbre que genera la angustia de renegar del destino que se nos pretende imponer, para pasar a vivir sin destino, generando nosotros mismos nuestro propio porvenir.